Lunes, nueve de la mañana de nuevo, volver a levantarte pronto y empezar una semana frenética de trabajo, tareas y recados. El día pasa habiendo estado en infinitud de sitios y en ninguno a la vez, y acaba espontáneamente sin habernos enterado.

Estar en una playa paradisíaca en mitad de agosto, y después de en un inicio estar feliz, empiezas a aburrirte, aunque hayas soñado todo el año con ese momento. Estar en el cine viendo la película que llevabas semanas esperando, y estar pensando en lo que vas a cenar justo al salir. Estar llegando al trabajo y pensar en lo que harás al salir, o volver conduciendo a casa y estar rumiando la discusión de última hora con tu compañero.

Hasta de pequeños podemos recordarnos deseando en volver al colegio, volver a ver a nuestros amigos y de nuevo a la rutina.

Esto sólo son ejemplos de cómo nuestros pensamientos van muchísimas veces por libre y por delante a lo que está ocurriendo.

Tenemos un cerebro único en la naturaleza. Un cerebro que tiene una característica que le permite ir más allá que cualquier ser vivo. Es creativo. Crea realidades. Y con esta creatividad se puede anticipar a lo que ocurrirá en el futuro modelando y ensayando en su cabeza lo que ocurrirá. Como os podéis imaginar esto ha tenido una gran utilidad en la historia evolutiva de nuestra especie, ayudándonos a conseguir alimento, a enfrentarnos a los peligros o a enemigos, o para asegurar la supervivencia de nuestros amigos o familia. Es un cerebro previsor, analista, estratega, que nunca descansa, que siempre está de guardia.

Ese cerebro nos ha ayudado a llegar hasta aquí como civilización, y es el artífice del progreso tanto individual como colectivo, pero sin el debido autoconocimiento personal puede volverse en nuestra contra.

Nuestro cerebro siempre se va a intentar anticipar a los peligros, ensayando y prediciendo todos los escenarios posibles. Es una herramienta infalible ya que su única misión es nuestra supervivencia. En ese sentido, es una máquina que funciona 24 h, siete días a la semana, siempre en modo “hacer”. Por eso siempre estamos “haciendo”.

¿Y qué ocurre con un cerebro tan bien diseñado para “hacer” en estos momentos?  ¿Qué sigue “haciendo”?

Os voy a poner ejemplos de lo que hace para mantenernos protegidos:

  • Devora información acerca del avance de la pandemia. De diferentes fuentes: periódicos, audios, bromas de WhatsApp, hablar con los familiares… etc. Todo, aunque sea nimio, son datos que van acumulando para decidir el siguiente paso.
  • Usa toda su capacidad disponible para procesar información en relación a la situación. ¿No os ha
    ocurrido que dormís peor? ¿O que a veces lleváis un largo rato
  • haciendo una actividad y os habéis quedado parados? ¿O estar leyendo un libro y no recordar lo que habéis justo leído?
  • Genera en ti la repulsa a cualquier acercamiento de una persona, del exterior, con nerviosismo, con inquietud, con desasosiego.
  • Genera tristeza. Una emoción apagada no moviliza al organismo en grandes aventuras. Lo mantiene quieto y “bajo control”.

Nuestro cerebro quiere protegernos de la situación, pero también tenemos que enseñarle lo que es peligroso de lo que no, e identificar en nosotros lo que está ocurriendo en nuestro cerebro. Lo que venimos a decir es que tenemos en estos días la oportunidad de aprender a comunicarnos con nuestro cerebro y que seamos una con ella, que no vayamos por libre. El cerebro por un lado y nosotros por el otro.

Vivimos en un domingo constante o en un lunes cualquiera en el que la enorme cantidad de estimulación que le llega hace que no pueda centrarse en nada en concreto. Es como abrir veinte programas a la vez en vuestro ordenador. Pero en estos días no. Los estímulos son escasos, y estamos nosotros con nosotros mismos.

Esto no es nuevo para ti. Es lo que ha ocurrido cada domingo cualquiera. No hay tantos planes, no hay tanto movimiento, y te quedas contigo mismo. Y es cuando ese cerebro poderoso tiene toda la potencia de cálculo para trabajar. Y empieza a procesar, y a procesar…Y crea escenarios, situaciones “¿y sí..?”. Todo con la intención de protegernos.

¿Qué hacer respecto a ello?   "Ponte en el lado del conductor y dirígela"

Es el momento de darnos cuenta de que todos los pensamientos que generamos no dejan de ser ficticios, ensayos que hacemos acerca del futuro, que, dicho sea de paso, no nos sirven para que esto pase antes o de mejor manera.

Cuando nos veamos en bucle, pensando en el futuro, en las opciones, en los números, no nos queda otra que lanzarle un mensaje de tranquilidad a nuestro cerebro, a nosotros mismos. Un mensaje que sea

“Por hoy puedes descansar y te lo voy a demostrar mostrándote que aquí, en estos momentos, todo ésta bien”.

 

¿Cómo entiende el cerebro que todo está bien?

Cuidándonos, como cuidarías de un bebé recién nacido. Cuidarse no tiene por qué ser estar viendo doce horas de Netflix, ¿o sí? O no tiene por qué ser dormir 12 horas, ¿o sí?. Cuidarse es enfocarse en cada momento y en cada lugar hacia aquello que nos da paz, que nos da armonía, que nos lleva a volver al equilibrio.

Y por desgracia, por el ritmo tan frenético que tenemos en el día, estamos tan desconectados de nuestro cerebro, que ella va por un lado, y nosotros, nuestro cuerpo, nuestras emociones, van por otro. Y sólo nos encontramos en la quietud de los domingos. Y entonces es cuando no podemos con ello, porque ella viene con toda su potencia a anticipar en pantalla grande todo lo que puede ir mal. No se trata de demonizarla, ni de tampoco acallarla (porque además ahora será complejo). Se trata de disfrutar de su compañía y experimentar cada uno de estos días como días donde vamos a darle paz, le vamos a demostrar minuto a minuto, viviendo el presente, que en este momento todo está bien, y que nos estamos cuidando para que eso siga así.

Es una oportunidad fantástica para descubrir aquello que nos apasiona y ni siquiera sabíamos. Para descubrir aquello que pensábamos que nos encantaba,

pero pone nuestro cerebro a mil por hora. Y para cuidarse, y agradecer lo que nos trae cada día. Transforma el bucle.

No querríamos acabar esta entrada sin pedirte que nos ilumines con tus propios auto consejos. ¡Estamos seguros de que tienes mucho que contribuir y nosotros ganas de oírte!

¡Mucha fuerza valientes!

 

 

Franer123
  • Franer123

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